
Salina Cruz, Oax.- El Parque Independencia es el corazón de nuestro municipio -el centro-, este espacio invita a pasar un buen rato sentado o sentada bajo la sombra de un árbol mientras va cayendo la tarde, los zanates se arremolinan y hacen barullo -cuentan chismes- entre las enormes copas de las palmeras, olivos, ceibas y mambimbos (lambimbo) que embellecen el paisaje.
Es por la tarde noche cuando comienza a refrescar la brisa del mar en el puerto, y el parque del centro se transforma, salen los niños, brincan entre jardineras, corren, algunos con la boca embarrada de chamoy, otros más con un elote en la mano; en las sillas, parejas de novios o amigos comen felices sus helados; otros más como familias caminan y buscan en los puestos de cada esquina algo que les despierte el antojo.
En una de estas esquinas, en particular la de Av. 5 de Mayo y la calle Mazatlán, se ubican los taxis colectivos que van a la Ventosa, antes, aquí podíamos encontrar un negocio de churros riquísimos en donde se hacían largas filas y con un montón de anécdotas, el ir y venir de la gente. ¿Pero y los churros dónde quedaron?
Mario Alberto Estudillo Santos, es ahora el propietario de los churros el Tejón, que antes con otro nombre, se ubicaba en esa esquina del parque que les contábamos, pero que desde hace un mes se localiza en avenida Tampico esquina con la calle Constancia, en el Barrio Espinal.

El Tejón como también le dicen, en charla con Gaceta de Barrio, relata que empezó con el oficio de hacer churros en 2004 siendo ayudante, ahí precisamente en la esquina del parque, donde le tocaba ver cosas de la vida cotidiana y, también con la satisfacción de gente que le compra churros ha sido por generaciones.
Alberto, tiene anécdotas diversas, desde lo que observa hasta lo que pasa con cada uno de sus clientes, los que son frecuentes u ocasionales, así como los comentarios a su alrededor, una de ellas por, ejemplo, nos cuenta que cuándo apenas se regresaba del confinamiento por COVID-19, que ya estaba en el lugar habitual de venta en la esquina del parque Independencia, en la que logró hacerse una buena fila de clientes (era diciembre época en la que Salina Cruz es visitada por gente de otros lugares de México), en esa ocasión él logró darse cuenta que entre las personas formadas, una de ellas se sentía inconforme, y le decía a su amigo a quien acompañaba “¿para qué estás formado aquí, ni que fuera El Moro?”, “que si El Moro por aquí, que si El Moro por allá, mentada fila para comprar cochinadas de la calle”; mientras el maestro churrero se reía internamente, hasta que llegó el turno de la persona y le dice “véndeme uno de esos para probarlos, si me gustan voy a regresar” Alberto lo despachó y alcanzó a decirle “arrepentido vas a estar que no te llevas dos y vas a tener que volver a formarte” en tanto, el quejoso seguía con su misma palabrería echándole flores a los churros famosos “no me explico la gran cola que está aquí”, murmuró aquel y se alejaron.

Albertó continuó su labor en la olla con aceite hirviendo, “como a la hora, ahí voy viendo al quejoso haciendo fila”:
-”¿Qué pasó amigo?, buenas noches
– Buenas noches, me vas a dar cuatro bolsitas
– Regresaste, ve’a
-Ahí con el perdón, El Moro se queda p3nd3j0, ¡están bien buenos!, arrepentido estoy diciendo que estás vendiendo cochinadas en la calle…
“Otros, desde que eran novios, llegaban a comprar, luego ya iban casados, luego ya iba la muchacha embarazada, luego ya con el bebé y actualmente el niño tiene ya 14 años, “ahora vengo yo, -dice el niño- porque aquí mi mamá y mi papá me traían” Es que en churros El Tejón, explica Alberto, se esmeran en la riqueza de los ingredientes y el amor que uno le pone, el churro visualmente es como un medio nudo, y que por la experiencia de su propietario, es la mejor forma en que se cocina este delicioso antojo, además que se espolvorea con azúcar y canela, según el gusto del cliente puede agregar chocolate o lechera. Así también dentro del menú se ofrecen bolitas de queso crema.

Dieciocho años duró Alberto Estudillo en el Parque Independencia, “ya soy patrimonio del parque”, nos comenta, mientras rememora su historia ahora desde un nuevo local “

Churros el Tejón”, con más ideas y proyectos por venir. Porque entre otras de sus actividades, también se considera artista emergente, realiza dibujos de las costumbres istmeñas y esto lo llevó el año pasado a participar en el ArtNait Fest en Espinal, Oaxaca donde convocaron a artistas de toda la región del Istmo de Tehuantepec y expusieron su arte. GB


